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Nuestro cerebro está formado por dos grandes hemisferios, derecho e izquierdo, que todo el tiempo reciben información proveniente de nuestros sentidos. Estos hemisferios, están unidos entre sí por lo que llamamos cuerpo calloso.
El hemisferio Izquierdo rige la capacidad de hablar, de ser objetivos ante una determinada situación, de contar y utilizar los números, de calcular el tiempo y de leer y escribir. Es nuestro “científico interno”, ya que tiene la habilidad de analizar, procesar, calcular y utilizar la lógica.
En un lenguaje energético, podemos mencionarlo como el “lado masculino” o “yang”.
Rige el lado derecho de nuestro cuerpo.
El hemisferio Derecho, coordina nuestro pensamiento imaginativo, deseos, fantasías, sueños, pensamiento con imágenes. Este hemisferio es el que reconoce melodías, caras, paisajes. Provee las cualidades de lo artístico y creativo. Está interesado en las relaciones humanas y en el aspecto más espiritual de la vida. Energéticamente, es nuestro “lado femenino” o “Yin”. Rige el lado izquierdo del cuerpo.
Lograr el funcionamiento sincronizado de ambos hemisferios, es uno de los aspectos más importantes del desarrollo de la mente humana. En un estado de unidad mental, vamos armonizándonos íntegramente y esto permite perfeccionar pensamientos, actitudes, elecciones, obtener claridad, limpieza emocional y optimizar el rendimiento físico, entre otros beneficios.
Existen varias formas de promover esta armonización entre ambos hemisferios. Podemos utilizar técnicas de meditación, algunos tipos de sonidos y ejercicios musicales, actividades como el yoga y las artes marciales, que promueven el centramiento de la mente a través del cuerpo; algunas técnicas de respiración, ejercicios de programación neurolingüística y algunas técnicas lúdicas. Estas, son herramientas que, en distintas medidas, nos ayudan a recuperar el estado de unidad, liberando stress y mejorando la sincronicidad de nuestro cerebro y por lo tanto de nuestro Ser.
Ejercicios simples para comenzar a ejercitar
Ejercicio 1: dibujá un ocho acostado (el símbolo del infinito), primero con una de tus manos, luego con la otra, luego con ambas manos. Ahora, dibuja el circuito de infinito dentro de tu cabeza. Imaginalo de color blanco dorado, integrando un hemisferio y el otro, repítelo varias veces
Ejercicio 2: con una mano, pulgar extendido y dedos contraídos, en un puño. La otra mano se coloca al contrario, dedos extendidos y pulgar contraído. Luego, se va adquiriendo un ritmo, cambiando de mano en mano, la izquierda, pulgar extendido mientras la derecha contraído, para cambiar y continuar.
Ejercicio 3 “la arañita”: se junta pulgar e índice de manos contrarias, en las dos manos (formando una especie de infinito nuevamente). Se comienza a pasar un dedo sobre el otro, como tejiendo. Este ejercicio, se puede hacer con todos los dedos de la mano, teniendo siempre como eje el dedo pulgar.
Fuentes:
-PNL para formadores, Joseph O’ Connor; John Seymour. Ed. Urano 1994.
-Weblog: técnicas de integración cerebral
Cinthia De Cicco
Prof. de Psicología Social
Terapeuta Ayurvédica
Reiki Master
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