A modo de introducción…
En 1896, creador del Centro de Epistemología Genética de Ginebra Jean Piaget, elaboró una extensa obra que gira alrededor de la génesis de la inteligencia y de la psicología infantil generando profundos cambios en el campo de la pedagogía.
Según Piaget, la psicología del niño estudia el crecimiento mental, o sea, el desarrollo de las conductas hasta la adolescencia, fase de transición que señala la inserción del individuo en la sociedad adulta.
El crecimiento mental es inseparable al crecimiento fisco, especialmente, de la maduración de los sistemas nerviosos y endocrinos que se continúan hasta la edad de 16 años.
Según Piaget, el desarrollo psicogenético se define como el desarrollo simultáneo de lo orgánico y lo mental, que va desde el nacimiento hasta la adolescencia.
Siguiendo esta definición, es preciso diferenciar los siguientes términos:
Desarrollo: se refiere a los procesos relativos al sistema nervioso como los procesos psicológicos.
Maduración: se centra en el punto de vista orgánico, aludiendo al conjunto de transformaciones que se dan en los organismos o algunas de sus células hasta alcanzar su plenitud.
Es importante también distinguir la palabra: crecimiento de los dos términos anteriores, ampliando entonces que: el crecimiento se relaciona con los aumentos de tamaño, peso y volumen.
De esta manera, crecimiento, maduración y desarrollo refieren, desde tres puntos de vista diferentes, a los procesos evolutivos del niño.
El concepto de desarrollo es el más abarcativo, ya que explica las transformaciones globales que, incluyendo el crecimiento, la maduración y los aspectos psicológicos, lleva a una mayor plasticidad adaptativa.
A partir del nacimiento, el medio ambiente cobra un valor cada vez más importante tanto desde un punto de vista orgánico como mental.
Siguiendo esta línea, la psicología del niño, no puede definirse sólo en función de los factores de maduración biológica, ya que los elementos que deben ser tenidos en cuenta están supeditados tanto a la adquisición de la experiencia como a la vida social en general.
El entrelazamiento de factores psicológicos y somáticos, constituye un problema que ha dado lugar a diferentes discusiones acerca de si el organismo o el psiquismo son responsables del problema de aprendizaje. Como si el ser humano se construyera por la sumatoria entre las partes.
El organismo transversalizado por el deseo y la inteligencia conforma una corporeidad, un cuerpo que aprende, goza, piensa, sufre y actúa.
Así como todo proceso de aprendizaje están implicados los cuatro niveles (organismo, cuerpo, inteligencia, deseo) y no podría hablarse de aprendizaje excluyendo alguno de ellos.
Es interesante continuar pensando, en aquellos niños/ adolescentes, donde su inteligencia se encuentra atrapada; se cuestiona su inteligencia. Niños que les cuesta aprender.
¿Qué se entiende por inteligencia? ¿qué motiva a cuestionarla? ¿quién o quiénes la cuestionan? y ¿en qué momento?
Quizá estos podrían ser algunos de los disparadores que se me ocurren para pensar ese niño y el lugar en su familia, en un momento de su historia.
Lic. María Isabel Adamo
Psicopedagoga.
Material bibliográfico
- “Niños Débiles con–jugando quehaceres hacia la inclusión”. Autora: Cristina Oyarzabal. Psicoanálisis y Educación Especial. (Cap. III aportes a la Psicología Psicogenética).
- “La inteligencia Atrapada”. Sara Paìn. Ediciones Nueva Visión
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